NO TE VEN, LECHU

Santiago 2añós– ViojF–06

No pueden, por más que quieran no pueden verte. No pudieron ni van a poder. No los deja la seguridad, el poder, los medios, el miedo. El miedo a perder algo de lo que tienen, el miedo a mirar realmente lo que son y lo que hacen. El miedo de mirar a los ojos, como vos mirás a los ojos, a sus familias, al amor, a todo lo que nos rodea. Y el miedo, que no saben que tienen, de tocar, y de sentir sobre todo, la tierra. La verdad de la tierra.

¿Viven en otro mundo, Brujito?

Pareciera que sí. Su mundo virtual de caretas y pantallas, de poses y noticias de supermercado, de apariencias y rutina enferma. Ni de noche miran para arriba. No tocan la tierra, no miran el cielo. ¿Qué podemos esperar?

Vos lo sabías, vos lo sabías hace mucho y por eso te cagabas en ellos. Te cagabas de risa, como cuando te echaron los patovicas. Siempre cantando y riendo Brujito. O no siempre, pero eso quedó tan adentro de tanta gente. Tus chistes y ocurrencias, tu dulce compañía, tu creatividad, tus dibujos en paredes y pieles, tu música, tu paso atento al viento que siempre te fue llevando por los caminos.

Así llegaste a la Comarca, como antes a los días revueltos de Chiloé o las noches fantásticas de La Plata. A tantos lugares. Así llegaste a la Lof. Ni una sola persona en todos esos kilómetros y años pudieron encontrar para vender su basura.

Si no pueden ver tus ojos, mucho menos tus alas, Lechu. No van a poder nunca. Nunca van a poder mirar a los ojos de la verdad. Una verdad que más temprano que tarde se les posará en el medio de la jeta, como un acto de justicia, como una flor, “como una mariposa en plena luz del día, escapando de los ortivas que quieran atraparla, arrestarla, capturarla, secuestrarla, adiestrarla”.

Texto: @MaxiGoldschmidt

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